Este capítulo destaca cómo la Inteligencia Artificial ha transformado la interacción en las redes sociales mediante algoritmos que personalizan la experiencia del usuario, facilitan la publicidad dirigida y gestionan el contenido. Aunque estas tecnologías ofrecen mejoras significativas en la interacción y el marketing digital, también plantean importantes desafíos éticos, como la privacidad de datos y la creación de cámaras de eco. Además, se analiza el impacto de la IA en la dinámica social y las relaciones personales, subrayando la necesidad de un marco regulatorio robusto que asegure un uso justo y transparente de la IA.